Qué son las Fobias y Cómo tratarlas

qué son las fobias y cómo tratarlas

¿Qué son las fobias? ¿cuáles son sus síntomas más comunes? ¿qué tipos de fobias existen? ¿se pueden tratar las fobias gracias a la psicología? En este artículo descubrirás qué son las fobias, sus características más habituales y además, sabrás cómo poder tratarlas y combatirlas mediante las herramientas más eficaces de la terapia psicológica.

La Fobias ¿porque tanto miedo?

Estoy seguro que has escuchado la palabra fobia muchísimas veces, pero ¿sabes lo que significa realmente? Imagino que lo que te habrá venido a la mente es  la palabra miedo ¿verdad? Vas muy bien encaminado.

El miedo es el componente central de las fobias.

Todas ellas, se caracterizan por un miedo desmesurado e irracional hacia una situación u objeto que, en principio, conlleva poco o ningún peligro. Espero que con este artículo, te hagas una idea general de lo que es una fobia, que hay detrás de ella y que tipos hay.

Tipos de Fobias

Aunque no es fácil dividir o englobar las fobias dentro de una clasificación, en el mundo de la psicología las dividimos en 3:

  • Fobias específicas.
  • Fobia social.
  • Agorafobia.

Como la fobia social y la agorafobia son entidades mucho más complejas, en este artículo nos vamos a centrar en las fobias específicas. Muy resumidamente, explicamos que son las dos primeras.

Fobia Social

La fobia social es un miedo desproporcionado a la evaluación negativa de los demás, es decir, miedo a quedar en ridículo, a que se rían de ti, a no saber cómo reaccionar en situaciones sociales, etc.

La persona con fobia social no es que no tenga interés en relacionarse (como comúnmente se piensa), sino que es el miedo el que le  paraliza y le impide hacerlo.

Agorafobia

La agorafobia es el miedo intenso a todos los espacios abiertos, a las multitudes, y en definitiva, a los lugares donde es difícil poder escapar en el caso de tener un ataque de pánico o síntomas de ansiedad.

La persona con agorafobia, teme, por ejemplo,  estar en un concierto, en un centro comercial o en un teatro y que manifieste síntomas de ansiedad, ya que podría resultar muy embarazoso y no tendría controlada la situación. El hecho de no poder escapar o no poder controlar la ansiedad, le generaría aún más ansiedad.

Fobia Específica

Vamos a adentrarnos en las fobias específicas. Las que más conocerás. Como hemos explicado con anterioridad, las fobias específicas son miedos irracionales, intensos y desproporcionados a alguna situación, objeto o ser.

Es desproporcionado e irracional porque realmente no supone un peligro real para la supervivencia.

Fobia al avión, a la sangre, a las cucarachas, a conducir, claustrofobia,… podría estar una cuantas líneas para enumerar todas y cada una de las fobias que existen.

¿Cómo se clasifican las fobias específicas?

Aunque haya tantas como posibles situaciones u objetos, vamos a hablar de las más comunes o habituales, partiendo de la clasificación que más se emplea en los manuales de psicología.

1. Fobia a los animales

 

Hace referencia, como es evidente, a todas las fobias en las que el desencadenante del miedo es un animal.

Normalmente, las fobias a los animales suelen ser a aquellos que, por decirlo de alguna manera, de “peor imagen”, como las arañas o las cucarachas. Las 3 fobias más comunes a los animales, por orden, son las siguientes:

  1. Serpientes
  2. Arañas
  3. Perros

2. Fobia a la sangre o hematofobia

 

¿Recuerdas a algún compañero tuyo del colegio que lo pasara muy mal cuando tocaba vacunaros? La fobia a la sangre es una de las fobias más famosas y comunes. Esta categoría incluye no solo la fobia a la sangre en sí, sino a objetos que guardan relación con ella como las agujas o a los procedimientos médicos invasivos.

Esta fobia presenta una particularidad, ya que conduce al desmayo con frecuencia, cosa que no ocurre en ninguna otra fobia especifica.

 

3. Fobias de entorno natural

 

Dentro de esta categoría, nos encontramos ante fobias cuyo estimulo desencadenante se encuentra en el medio natural como el miedo a las alturas (acrofobia), el miedo a las tormentas (astrafobia) o el miedo al agua (acuafobia).

 

4. Fobias situacionales

 

Es aquí donde nos encontramos con las fobias a situaciones en concreto.

La más común y la más “famosa” dentro de esta categoría es la fobia a volar. Además, también se engloba dentro de esta clase de fobias a la claustrofobia (miedo a los espacios cerrados) o la amaxofobia (miedo a conducir).

Los Síntomas más comunes de una fobia especifica

En términos psicológicos, hablaríamos de una fobia como trastorno, si se cumplieran los siguientes requisitos:

  1. Miedo o ansiedad intensa por un objeto o situación específica.
  2. Dicho objeto o situación casi siempre provoca miedo o ansiedad inmediata.
  3. Dicho objeto o situación se evita o se resiste activamente con miedo o ansiedad intensa.
  4. El miedo o la ansiedad es desproporcionado al peligro real que supone el objeto o situación y al contexto sociocultural.
  5. El miedo, la ansiedad o la evitación es persistente, y dura a los menos 6 meses.
  6. El miedo o la ansiedad generan malestar significativo o deterioro en lo social, laboral o otras importantes en el funcionamiento de la persona.

¿Qué significa que cause deterioro en el funcionamiento de la persona?

Para que te hagas una idea, en psicología hablamos de algo “patológico” cuando es algo que causa un malestar y/o interfiere mucho en la calidad de vida de la persona (en el área social, laboral, familiar…) y le impide realizar actividades con naturalidad.

Por ejemplo, imagina una persona que tiene cierto miedo a los perros, pero que  este no le causa malestar,  no le influye ni le interfiere en nada en su calidad de vida y en sus actividades. Estaríamos hablando de un miedo poco intenso.  En cambio, una persona que tiene un pánico a los perros y evita ciertas zonas o parques para no dar con uno de ellos,  sale de casa ya pensando en a ver si se cruza a uno y esto le produce mucha ansiedad y preocupación, tanta, que a veces ni sale de casa.

¿Son todas las fobias igual de invalidantes?

No. Por ejemplo, no  es lo mismo tener una fobia a los ascensores que a los payasos. En la vida cotidiana, es muy común que te encuentres en la situación de subir en un ascensor, pero es difícil que veas a un payaso.

Dependiendo del tipo de fobia, esta será más invalidante o menos.  Y he aquí donde reside la explicación de por qué  la fobia social y la agorafobia se desmarcan de las fobias especificas a la hora de clasificarlas Aunque sean fobias a situaciones, son situaciones que se dan en todo momento. En una tienes miedo a la gente y en otra a prácticamente todos los espacios que no sean tu casa. Imagínate como interfieren estas 2 fobias en la persona que lo padece.

Incluso dos personas que tienen la misma fobia, a una le puede ser muy invalidante y para otra nada. No es lo mismo una persona que tiene miedo a volar pero que ni tiene intención de viajar ni puede permitírselo, que un empresario o un futbolista de elite que han de coger una avión cada semana.

El Miedo. La clave fundamental para entender el origen de muchas fobias

La mayoría de personas que padecen una fobia, realmente saben y manifiestan que el miedo es desproporcionado e irracional. Una persona con fobia a las cucarachas, sabe de sobra que un animal tan pequeño no puede suponer ningún tipo de peligro, ¿por qué siguen teniendo miedo entonces?

Aunque sepan, racionalmente, que ese miedo es irracional (valga la redundancia) hay un componente emocional muy importante que no hay que pasar por alto. Aquí entra en juego la palabra “miedo”  y es importante que tengas claro el significado.

El miedo es una reacción emocional que surge cuando la vida de la persona puede estar en peligro o la persona lo entiende asi, que tiene como función la supervivencia.

En la persona con una fobia acusada a los perros, por ejemplo, se activaría en su mente emocional el miedo, y este no entiende de racionalidades. Esto no quiere decir ni mucho menos que no se puede llegar a bajar la intensidad del miedo y poder enfrentarse, en este caso, a situaciones donde haya perros.

Hay fobias más sencillas de “superar” y otras que son más difíciles, dependiendo de muchos factores: tipo de fobia, la persona, el origen etc.

¿Cuál es el origen de este miedo?

Esta es una pregunta que a día de hoy, no se puede responder con exactitud, pero eso no significa que se pueda dar con el origen del miedo.

Por ejemplo, una persona que los 5 años sufrió un verdadero ataque de avispas, es normal que desarrolle de mayor una fobia o un pánico hacia las avispas. De pequeño, la reacción de miedo que tuvo se grabó a fuego en su mente y es por ello que cuando sea grande, pueda desarrollar una fobia a las avispas. Esta persona, en el momento que ve una avispa, no tiene tiempo de pensar racionalmente que lo peor que puede ocurrir es que le muerda, ya que la emoción del miedo va y actúa más rápido. Es un mecanismo de supervivencia.

Como hemos dicho, no todas las fobias tienen un origen identificable. Una persona puede tener fobia a las avispas y que nunca le haya picado o mordido ninguna en su vida.

¿Cómo se combaten las fobias? ¿Se pueden tratar?

Una de los motivos de consulta en la terapia psicológica son las fobias específicas.

Forman parte del abanico de los trastornos de ansiedad, ya que la ansiedad (junto al miedo) son los componentes centrales de los síntomas.

La terapia que más eficacia muestra para poder superar las fobias es la cognitivo conductual, que actúa sobre los pensamientos y los comportamientos. Se interviene en:

Ámbito Cognitivo

El trabajo que se hace  en terapia es dar con las creencias o pensamientos erróneos que tiene la persona acerca de lo que teme.

La persona que tiene una fobia acusada, comete una serie de fallos a la hora de interpretar la información. Esta magnificando las amenazas y las posibilidades de que lo que teme ocurra.

Por ejemplo, una persona con fobia a los perros, inconscientemente, va por la calle como si las posibilidades de que le mordiera un pitbull fueran muy altas, cuando es algo que es improbable que ocurra. Es posible, pero es improbable.

Por lo tanto, el trabajo a nivel cognitivo se basa en dar con los pensamientos irracionales y cambiarlos.

Ámbito Conductual

Se lleva a cabo la exposición a la situación, objeto o ser temido. Cuando te expones a algo que temes y descubre de propia mano que lo que temías no sucedió, el nivel de ansiedad baja.

¿Cómo se lleva a cabo una exposición?

Se trata de una exposición jerarquizada, en la que la persona escribe 10 situaciones y las puntua del 1 al 10, según la ansiedad que le producen. La situación 1 ha de provocar poca ansiedad y la situación 10, el máximo posible.

Por ejemplo, imagina una fobia a las agujas. El paso número uno podría ser ver una foto de una aguja, y el paso numero 10 someterse a un análisis o ponerse la punta de la aguja en la piel. Entre medio, pues estaría verla en directo, verla más cerca, tocarla con un dedo, cogerla… Has de ir pasando niveles. Hasta que una situación no te produce ansiedad, no se pasa al siguiente nivel.

En algunas fobias, principalmente en la fobia al avión, esta exposición jerarquizada no es posible, ya que en un avión, o te subes o no. Para estos casos se puede utilizar la exposición imaginada (que no es tan efectiva como la “in vivo”) o emplear la realidad virtual, que está resultando una herramienta muy útil en el tratamiento de las fobias.

¿Qué es eso de la Ansiedad Generalizada?

trastorno de ansiedad generalizada

¿Qué es la ansiedad generalizada? ¿cuáles son las precoupaciones más comunes en este trastorno? ¿qué sintomas acompañan a la ansiedad generalizada? En este artículo descubrirás qué es la ansiedad generalizada, sus síntomas, su diferencia con otros problemas de ansiedad y sobre todo, cómo combatir esta problemática tan común.

Cuando hablamos de ansiedad, nos referimos a esa sensación desagradable que abarca tanto síntomas físicos (sensación de ahogo, taquicardia, palpitaciones…) como a mentales (preocupaciones, nerviosismo…).

Las causas de la ansiedad pueden ser muy variadas.

  • Miedo a tener un ataque de pánico.
  • Miedo a quedar mal o hacer el ridículo delante de la gente.
  • Miedo a subir al avión o a algún objeto o situación en concreto.
  • Miedo a los espacios abiertos.

Dependiendo de estas causas, se distingue dentro del campo de la ansiedad, unos desordenes o trastornos psicológicos. No obstante, el objetivo no es poner una etiqueta a alguien en la frente, más bien, se trata de diferenciar las causas y síntomas de la ansiedad, con la finalidad de ofrecer el mejor tratamiento.

No sería nada efectivo aplicar el mismo tratamiento para el TOC que para una fobia de avión ¿no crees?

Entre estos trastornos de la ansiedad, nos encontramos con, por decirlo de alguna manera, el más clásico en cuanto a la idea que en general se tiene de la ansiedad: la preocupación. Se trata del trastorno por Ansiedad Generalizada. Se estima que lo padece un 3,1% de la población.

¿Qué es la Ansiedad Generalizada?

El trastorno de Ansiedad Generalizada se caracteriza por preocupaciones constantes y excesivas relacionadas con muchas situaciones o acontecimientos. Preocuparse por todo y de una manera muy intensa seria la principal característica. La persona que lo padece tiene muchas dificultades para poder desconectar estas preocupaciones y relajarse. Le cuesta mucho tolerar la incertidumbre, es decir, la idea de que el futuro es impredecible.

Se trataría por tanto, de miedos desproporcionados que hacen que la persona esté en guardia, con una percepción de amenaza o peligro constante, cosa que acarrea altos niveles de ansiedad. Esta ansiedad se traduce en  agobio, cansancio, problemas de sueño, tensión muscular, irritabilidad, tristeza, agotamiento, etc. Lo peor de todo es que la persona vive la preocupación como si fuera a pasar de verdad.

Por ejemplo, si la preocupación es quedarse sin trabajo, la persona estaría constantemente dándole vueltas al asunto, preguntándose qué haría e imaginándose lo catastrófico que llegaría a ser.

No es que la persona espere que todo le salga mal, pero si vive su día a día como si así fuera a pasar, con un gran sufrimiento, dándole muchas vueltas a sus preocupaciones. Pero, ¿preocupaciones acerca de qué?

Las Preocupaciones en la Ansiedad Generalizada

  • “¿Y si tenemos un accidente…?”
  • “Y si enfermo o enferma gravemente algún familiar…?”,
  • “¿Y si me despiden del trabajo…?”
  • “¿Y si llego tarde a la reunión por perder el autobús…?”
  • “Y si el fin de semana llueve y se cancela el concierto…?”
  • “Y si hay un atentado terrorista donde vamos de vacaciones…?”

La mayoría de las preocupaciones constantes y excesivas se representan en la mente en forma de “¿Y si sucediera tal cosa…?”.

Por otro lado, el contenido de las preocupaciones es muy diverso y abarca todo tipo de situaciones, desde cualquier contratiempo de la vida diaria, hasta problemas más trascendentes o importantes que puedan surgir.

Ejemplos de preocupaciones cotidianas: preocupación por quedar atrapado en un atasco, por llegar tarde a algún lado, por no preparar bien una fiesta que le quieres preparar a tu hijo, por no realizar algún pago a tiempo, por perder el móvil o las entradas un festival…

Ejemplos de preocupaciones “más trascedentes”: preocupación por que te entren a robar en casa en casa, por ser víctima de un ataque terrorista, por  tener un accidente mortal tu o algún familiar o amigo , por perder la casa, el trabajo, que fallezca un ser querido etc

Como ves, no hay un tipo de preocupaciones estándar. Como su nombre indica, es todo muy general, y las preocupaciones o miedos de uno mismo (que entre si ya son muy diferentes) pueden ser muy distintas a las de otra persona que también padezca de Ansiedad Generalizada.

¿Cuáles son los síntomas de la Ansiedad Generalizada?

Estar constantemente preocupado y a la espera de que algo malo pueda suceder, acarrea unas consecuencias o síntomas para nada agradables. La persona que padece Ansiedad Generalizada, suele tener los siguientes síntomas:

  • Inquietud o sensación de estar agitado
  • Se fatiga fácilmente.
  • Dificultad para concentrarse o tener la mente en blanco.
  • Irritabilidad.
  • Tensión muscular.
  • Dificultades para conciliar o mantener el sueño.
  • Taquicardia, sudoración.
  • Dificultades para respirar, sensación de ahogo o de nudo en la garganta, opresión en el pecho.

Como se hace evidente, todos estos síntomas hacen que el día a día se vea realmente afectado, ya sea en la vida social, académica, profesional, ocio… Se deja de disfrutar de las cosas y del momento.

¿Qué diferencia hay entre una persona que se preocupa y una persona que padece de Ansiedad Generalizada?

Preocuparse por algo es positivo y funcional para ti. Si no te preocuparas por las cosas, no pagarías los recibos, llegarías tarde a las citas o al trabajo, no pasarías la ITV, no te prepararías el viaje que vas hacer en verano etc. Preocuparse por algo entonces es bueno. Entonces…

¿Cuando una preocupación empieza a ser negativa?

Lo que diferencia una preocupación normal y positiva de una patológica y negativa son:

  • La frecuencia con la que aparece la preocupación.
  • La intensidad con que se vive esa emoción.
  • La duración de la preocupación y el malestar psicológico que se mantiene en el tiempo.

Por lo tanto, las señales para saber cuándo te estas preocupando más de la cuenta son: que la preocupación/es aparezca muchas veces, que la vivas con mucha intensidad y ansiedad, y que esta perdure en tu cabeza más tiempo de lo normal.

En otras palabras, estar a todas horas preocupado por todo.

¿Qué diferencia hay entre la Ansiedad Generalizada y los otros trastornos de ansiedad?

En la mayoría de desórdenes de ansiedad, el “miedo a” suele ser algo concreto. Miedo a sufrir un ataque de pánico (trastorno de pánico), a ser criticado u objeto de burla (fobia social), a estar en un sitio publico donde se pueda sufrir y no controlar la ansiedad (agorafobia) , a enfermar (hipocondría), a alguna situación u objeto concreto (fobia)…

En cambio, en la ansiedad generalizada, el miedo o la preocupación no es a algo concreto, sino que estos puede variar mucho, de ahí viene su nombre: generalizada.

La ansiedad generalizada tiene muchos parecidos  con el trastorno obsesivo compulsivo, ya que, al  igual que en el caso de las obsesiones, las preocupaciones constantes del TAG, ocupan la mayor parte del tiempo de la persona que los padece.

En el TOC, los pensamientos son vividos como invasores, intrusos, que se quieren rechazar o eliminar. En la ansiedad generalizada, se trata de anticipaciones ansiosas, que hacen que la persona se preocupe demasiado por si algo malo ocurre en un suceso cotidiano como un viaje en coche.

La persona con ansiedad generalizada no es que crea que por anticipar algo negativo vaya a ocurrir (como si lo puede pensar una persona con TOC), pero si vive como piensa, o imagina, con niveles tan altos de realismo, que es como si de verdad estuviera ocurriendo o como si fuera ocurrir.

Por ejemplo, el hijo que tiene un miedo desproporcionado a que su padre tenga un accidente en uno de sus viajes diarios por trabajo, vive la situación realmente como si fuera a ocurrir de verdad, con una ansiedad terrible.

¿Cómo combatir la Ansiedad Generalizada?

Hoy en día, el tratamiento que más validez científica tiene para abordar la ansiedad es de corriente cognitivo conductual. Es decir, se interviene principalmente en las creencias o pensamientos de la persona (cognitivo) y en sus comportamientos (conductual).

Por ejemplo, imagínate una  madre que está constantemente preocupada por si a su hijo le ocurre algo malo y lo llama cada media hora para comprobar que está bien. Que lo llame cada media hora sería un comportamiento que alimentaria esa ansiedad, y el  objetivo sería que dejara de hacer esa conducta de comprobación. Por otra parte, se flexibilizaría su manera de pensar, haciéndole ver que vive como si hubiera muchas probabilidades  de que eso ocurra cuando eso no es así. Aprender a vivir y tolerar la incertidumbre es la clave.

La manera en la que una persona procesa la información es muy importante también, ya que las personas que padecen de ansiedad generalizada (y la ansiedad en general), suelen cometer una serie de “fallos” a la hora de ver la realidad, como por ejemplo, sobrevalorar tanto  la probabilidad de que suceda lo que se teme como  las consecuencias negativas que ello supondría.

Por ejemplo, la persona que está constantemente preocupada de que la echen de su trabajo, parte de que hay más probabilidades de las que realmente hay que eso ocurra, y por  otra parte,  pensaría que sería algo catastrófico. No es agradable que te echen del trabajo, pero no es el fin del mundo.

El tratamiento cognitivo conductual enseña estrategias y herramientas para combatir la ansiedad. El objetivo no es eliminarla, sino aprender a vivir con ella y a saber gestionarla para que no afecte de forma negativa en el día a día.

Además, los tratamientos para la ansiedad generalizada así como los demás tipos de ansiedad, también suelen ser enriquecidos con otro tipo de estrategias como puede ser la relajación y la meditación, así como estrategias de otras corrientes.

La finalidad por tanto, es que la ansiedad no domine la vida de la persona tanto en su vida familiar, profesional, social etc.

Si la ansiedad ha pasado a dominar tu vida, es conveniente que inicies una terapia psicológica ya que debes aprender y entender bien el motivo de tu ansiedad, y por otra parte, adquirir una serie de habilidades y técnicas psicológicas para poder afrontarla. No son suficientes una serie de “consejos”, hay que atacar el problema de raíz, de una manera profunda y no superficial.

De todas formas, ahí va una seria de pequeños consejos para combatir la ansiedad generalizada.

  • Haz deporte.
  • Realiza ejercicios de relajación/meditación como el yoga o como dar un paseo.
  • Lleva una buena alimentación.
  • Hábitos de sueño saludables.
  • Distráete.
  • Escucha música.
  • No te aísles, sal a la calle y haz cosas. Sociabilízate.
  • Realiza actividades que te gusten.

TOC | ¿Qué es el Trastorno Obsesivo Compulsivo?

¿Alguna vez has vuelto a comprobar que habías cerrado bien el coche o la puerta de casa aunque estuvieras convencido de que si lo habías hecho? ¿Te ha pasado lo mismo asegurándote que habías apagado la vitroceramica o el gas? ¿Te ha venido alguna vez alguna imagen o pensamiento a la mente incomodo se inapropiado?

Tranquilx, que te haya pasado esto es completamente normal, a todos nos ha pasado más de una vez. Tener alguna obsesión y/o compulsión no significa ni mucho menos que tengas un trastorno obsesivo compulsivo (TOC), pero si te puedes hacer una ligera idea de que puede sentir una persona que lo padece.

El Trastorno Obsesivo Compulsivo

El trastorno obsesivo compulsivo forma parte de los trastornos de la ansiedad y se estima que lo padece un 3% de la población. Su principal característica es que se manifiesta en forma de obsesiones y compulsiones (¿lógico no?).

¿Que son las obsesiones y las compulsiones?

Obsesiones

Las obsesiones son pensamientos o imágenes que vienen a la mente de forma involuntaria. Se repiten continuamente y son vividos como absurdos e inapropiados, causando ansiedad y malestar.

Por ejemplo, la persona que tiene la obsesión de comprobar que ha cerrado bien el gas al irse de casa, sabe que ya lo ha cerrado, aun así le vienen pensamientos continuos diciéndole que lo compruebe de nuevo. Harta del malestar que le provocan estos pensamientos “pesados” quiere eliminarlos. Pero ¿Cómo? De ahí aparecen las compulsiones.

Compulsiones

Las compulsiones o rituales son los comportamientos (lavarse las manos, comprobaciones, poner cosas en orden…) o actos mentales (contar o repetir palabras en silencio, rezar…) repetitivos que se realizan para disminuir o eliminar la ansiedad que provocan las obsesiones. Sin embargo, estos comportamientos son excesivos y no realistas.

¿Cómo puede la persona del ejemplo anterior eliminar la ansiedad que le provoca el miedo de dejarse encendido el gas? Efectivamente, volver a comprobarlo las veces que la persona quiera, dependiendo de cómo sea su compulsión. Otra compulsión, por ejemplo, seria comprobar seis veces que el cigarro que te has fumado se ha apagado por el miedo a que se produzca un incendio.

Los 5 Tipos de Obsesiones fundamentales

1. Agresivas y sexuales

Son pensamientos que tienen que ver con el miedo a hacer daño a alguien o a cometer algún tipo de comportamiento sexual inaceptable. Imagina que ves un perro por la calle y te viene la imagen intrusiva de tu dándole una patada. Pues bien, no le darías importancia a esa imagen que te ha venido a la mente y la dejarías pasar, sin más. Incluso podrías tomártelo con humor. La persona que padece este tipo de obsesiones, piensa que solo por haberlo pensado, es capaz de hacerlo. Se horroriza de sus propios pensamientos repetitivos y lleva a cabo comportamientos como nunca quedarse a solas con alguien por miedo de hacerle daño.

2. Simetría y orden

Son pensamientos acerca de ordenar todo de una manera “perfecta”, con una secuencia determinada.

Por ejemplo, a la hora de limpiar la cocina, los pasos exactos y en qué orden se han de hacer para que quede todo perfecto.

Si has visto alguna vez jugar a Rafa Nadal, te habrás fijado como deja sus bebidas y su material de una manera determinada y exacta. Un estudiante con este tipo de obsesiones, no podría empezar a estudiar hasta que dejara su escritorio de una manera determinada, con un orden y una simetría determinada, acorde a su compulsión.

3. Dudas y comprobación

Se trata de pensamientos miedosos de que algo malo ocurra como un robo o un incendio en casa si se tiene un descuido.

Un ejemplo seria, estar 15 minutos cada vez que se sale de casa, comprobando (incluso varias veces) que todo está bien cerrado o apagado.

4. Limpieza y contaminación

Son pensamientos en forma de miedo a contaminarse o a enfermar. El comportamiento más común asociado a esta obsesión, es decir, la compulsión, es el de lavarse (ducharse muchas veces, lavarse las manos cada cierto tiempo y de una manera determinada, etc.)

Otro comportamiento sería el de no tocar ciertos objetos como por ejemplo una cajetilla de tabaco, por miedo a tener cáncer de pulmón.

5. Superstición

Son obsesiones que tienen que ver con la ocurrencia de algo negativo si no se hace un determinado comportamiento.

Por ejemplo, una persona puede rezar cada vez que pasa por un hospital por temor a que le pase algo malo. Un futbolista puede tener el ritual de entrar siempre al campo con el pie derecho porque tiene la falsa creencia que le da seguridad, de que eso le puede ayudar a ganar los partidos.

¿Guardan relación las compulsiones y las obsesiones?

Unas menos que otras.

Por ejemplo, aunque no tenga sentido revisar 7 veces que has cerrado la puerta de tu coche, hacerlo (intentar abrir la puerta) sí que guarda relación con comprobar de nuevo que está cerrado (si estuviera abierto, se abriría).

En cambio, contar hasta 10 cada vez que subes a un coche (compulsión) por un miedo intenso a tener un accidente (obsesión) no tiene ningún sentido. Contar hasta 10 no reducirá la posibilidad de tener un accidente. Taparse los ojos cada vez que se pasa un coche fúnebre para no verlo (compulsión), tampoco tiene ninguna relación con no morirse (obsesión).

Por lo tanto, todas las obsesiones y compulsiones no guardan relación con la realidad ni tienen sentido, pero unas mucho menos que otras.

¿Las personas con TOC saben que sus obsesiones y compulsiones son exageradas?

Efectivamente, son conscientes y reconocen que sus preocupaciones obsesivas son exageradas incluso absurdas, pero aun así, eso no evita el problema. También saben y reconocen que los comportamientos que hacen para eliminar la obsesión pueden llegar a tener aún menos sentido.

¿Por qué siguen llevando a cabo esos comportamientos o compulsiones?

En la respuesta a esta pregunta reside el núcleo del problema y de su mantenimiento. Un rasgo de la persona obsesiva es que le da más importancia a lo que piensa que a la realidad, y más, si ese pensamiento u obsesión le produce ansiedad.

Imagina que tienes un TOC y tienes la obsesión de que si pisas una tapa de alcantarilla, te ira mal el día. La realidad es que eso no tiene ni pies ni cabeza, pero aun así y sabiéndolo, le darías más importancia a tu obsesión, y no chafarías ninguna alcantarilla aunque tuvieras que cruzar varias veces de acera. Ignorarías la realidad y seguirías pensando y actuando de acuerdo a tu obsesión (ya que le otorgarías mucha importancia) y ignorarías ese razonamiento lógico de la situación.

Estos comportamientos son la manera que tienen las personas de “ponerse a salvo” de sus preocupaciones obsesivas y de manejar la ansiedad y el malestar psicológico. Eso sí, se trata de un alivio temporal a corto plazo, ya que la persona se cree que se ha librado de un peligro o que se ha reducido una amenaza, cosa que le calma un poco.

A largo plazo, en cambio, estos comportamientos son los que mantienen el problema, dándole aún más importancia al pensamiento y cogiendo el hábito de continuar haciéndolos, ya que producen ese alivio temporal. Es como un ciclo vicioso.

círculo del toc

La Evitación: una de las claves del Trastorno Obsesivo Compulsivo

En este aspecto el TOC guarda un parecido con las fobias: la evitación. En las fobias se reduce la ansiedad evitando a toda costa la situación u objeto temido (por ejemplo, los espacios abiertos o las cucarachas). En el TOC, los comportamientos o rituales tienen la misión de reducir la ansiedad que producen las obsesiones, evitando la ansiedad aún mayor si no se llegaran a hacer… A corto plazo se maneja la ansiedad en ambas situaciones, pero a largo plazo se mantiene el problema y se intensifica, ya que la persona ha aprendido una manera (aunque sea errónea) de manejar o eliminar su ansiedad.

El realizar ese comportamiento, por lo tanto, refuerza la importancia de ese pensamiento u obsesión. Se mantiene y se aumenta el problema, ya que cada vez le da más importancia y credibilidad a esos pensamientos intrusivos.

Entonces, la persona con TOC entra en una espiral o circulo vicioso de difícil salida, donde cada vez se tiene más miedo a sus pensamientos, sin ser capaz de ver qué pasaría si no llevara a cabo esos comportamientos. De esta manera, estos cada vez son más y más frecuentes.

Como hemos dicho, las personas obsesivas le dan mucha importancia a sus pensamientos intrusos: están todo el día atentos a ellos y los interpretan de manera muy negativa, cosa que les produce aún más ansiedad.

Hemos visto que todos los intentos o comportamientos para eliminar o neutralizar la ansiedad producida por la obsesión por las obsesiones” (valga la redundancia) son una arme de doble filo ya que alivian temporalmente pero cronifican el problema ya que refuerzan la idea de la importancia de las obsesiones.

5 Consejos para librarte de las obsesiones

¿Cómo una persona con TOC puede llegar a controlar esos pensamientos u obsesiones? No es una tarea sencilla pero por lo menos, en la propia pregunta ya podemos encontrar lo que NO hay que hacer: querer controlar los pensamientos. Querer controlar o eliminar los pensamientos es como querer hundir un corcho en el mar: cuanto más lo quieras hundir, con más fuerza saldrá a la superficie. Y así ocurre con los pensamientos, cuanto más quieras eliminarlo, más aparecerá en tu mente. No pienses en un hipopótamo blanco. Apuesto que lo primero que has hecho tras leer la anterior frase es pensar en ese hipopótamo. Entonces, ¿Qué se puede hacer para librarse del pensamiento?

1 | No querer controlarlo ni eliminarlo

Evidentemente, si eres una persona obsesiva, lo más lógico es que quieras librarte de esos pensamientos tan pesados y que te dejen en paz, pero es como hemos explicado con el ejemplo del hipopótamo y del corcho, no querer pensar algo es sinónimo de pensarlo.

2 | Restarle importancia

Los pensamientos son pensamientos, sin más. Con esto quiero decir que tú no eres un pensamiento, eres mucho más. Los pensamientos no son más que eso, no tienen por qué significar nada. Los pensamientos intrusivos e inapropiados son completamente normales y habituales, lo que diferencia a la gente obsesiva a la no obsesiva es la importancia que se otorgan a estos. No le des más credibilidad a tus pensamientos que a la realidad. Que lo pienses no significa que lo vayas hacer, ni muchísimo menos.

3 | Deja de atender tanto a tus pensamientos

Así como la persona con trastorno de pánico, está pendiente a todas horas de sus síntomas corporales, la persona obsesiva está pendiente continuamente de sus pensamientos y obsesiones, dedicando mucho tiempo a pensar en el problema.

4 | Exponte a tus preocupaciones sin realizar la compulsión

Como hemos dicho antes, una cosa que mantiene que se tengan obsesiones, es el hecho de realizar las compulsiones o rituales. Si tu obsesión es que tienes miedo a hacerle daño a alguien, deja de evitar quedarte a solas con esa persona. Solo así descubrieras que no le harás nada. Si tu obsesión es revisar 7 veces la puerta de casa cada vez que te vas de casa, deja de hacerlo. Puedes empezar revisándolo 6 veces, luego 5, y así hasta llegar a una sola comprobación, la habitual. Acuérdate de comprobarlo una vez siempre, no vaya a ser ahora que te la dejes abierta!

5 | Distráete

Quedarse en casa o aislarse recreándose en los pensamientos obsesivos es la mejor manera para que estos cojan más fuerza y vayan a más. No te aísles, sal de casa, relaciónate, práctica deporte.

4 Claves para diferenciar la Ansiedad y el Estrés [con ejemplos]

Seguro que has oído muchas veces que alguien diga “estoy muy ansioso” o “últimamente estoy muy estresada”, y es probable que te hayas preguntado que son exactamente la ansiedad y el estrés. Hoy en día son dos conceptos que se suelen confundir, ya que guardan muchas similitudes. Mi objetivo con este artículo es que te hagas una idea general de qué es la ansiedad y qué es el estrés, que sepas distinguirlos y el por qué se parecen.

Empezaremos por definir cada proceso de forma breve para después descubrir las diferencias y parecidos.

La ansiedad es un estado de nerviosismo ante una amenaza o peligro que percibes y que manifiestas en forma de preocupaciones y síntomas corporales.

Por ejemplo, esa amenaza puede ser llegar tarde a algún lado, hablar en público y quedar mal o suspender un examen.

El estrés, en cambio, surge cuando debes responder a unas demandas o exigencias de tu entorno a las que has de dar respuesta y que pueden agotar tus recursos.

Por ejemplo, si en un día debes cumplir con muchas obligaciones (trabajo, compromisos familiares, estudio…) te sentirás estresado ya que tienes pocos recursos (poco tiempo) para hacer muchas cosas.

4 Claves para entender los parecidos y diferencias entre la Ansiedad y el Estrés

1| El origen o las causas

Una de las cosas por las que más fácil te será diferenciar el estrés de la ansiedad, es saber su origen, es decir, su causa. El origen del estrés es más fácil de identificar que el de la ansiedad.

El origen del estrés se encuentra en la situación que lo genera, como la sobrecarga de trabajo, de obligaciones o de compromisos. En cuanto a la ansiedad, es más difícil dar con su causa aunque también es posible. Puede que sientas un estado de nerviosismo, de intranquilidad, que continua en el tiempo y no logres dar con el porque. Normalmente, detrás de la ansiedad se esconde algún tipo de miedo: a que algo vaya mal, a las sensaciones corporales desagradables, a la opinión de los demás, a enfermar… Por tanto, es relativamente fácil dar con la causa del estrés, pero no tanto con la de la ansiedad.

2| Los Síntomas

Imagina que alguien te dice: “¡estoy muy estresado!”. Apuesto a que esa persona parecerá cansada y agotada.

Ahora piensa que alguien te dice “¡que ansiedad!”. Seguramente veas en esa persona intranquilidad, nerviosismo, angustia.

Eso te puede dar una pista de las diferencias de la ansiedad y el estrés en cuanto a síntomas. En ambos hay síntomas corporales (cansancio, tensión muscular, dolores de cabeza, sudoración…) y mentales (pensamientos y preocupaciones), pero en cada proceso predominan unos más que otros.

El estrés se manifiesta más con síntomas fisiológicos y la ansiedad es más mental, apareciendo en forma de preocupaciones constantes y pesadas, anticipando que puedan pasar cosas malas o negativas.

Es importante apuntar aquí que cada persona es única y diferente al resto, por eso mismo, no siempre se tiene porque cumplir así. Hay personas que experimentan la ansiedad con más síntomas fisiológicos que mentales.

3| Sus Consecuencias

Aunque quizás te cueste creerlo, el estrés y la ansiedad son positivos y cumplen un propósito. Estoy seguro que alguna vez has oído que alguien diga “es que sin presión o sin estrés no me activo, no rindo”.

El estrés, hace que reúnas todos tus recursos para responder ante alguna exigencia que se te presenta. Cuantos menos recursos tengas para afrontar esa exigencia, más te activaras.

Por ejemplo, imagina que has de preparar para la semana que viene una charla en público. Seguramente, como aun te queda una semana, no estés activado del todo, pero tal como se va acercando el día, percibes que tienes menos recursos (tiempo) y que has de ponerte “ya de ya” para prepararla bien. Es entonces, cuando el estrés actúa haciendo que des lo mejor de ti, en este caso, concentrándote más y mejor para preparar la charla.

Si has sido o eres estudiante, seguro que te viene a la mente que los 2/3 días antes del examen eran los que más y mejor estudiabas y quizás dos semanas antes no dabas ni un 20%. Tu mente te dice que hay poco tiempo y que hay que activarse!

Entonces, ¿Cuándo el estrés comienza a ser negativo?

El estrés empieza a perjudicarte cuando la situación estresante se alarga en el tiempo y no cesa, es decir, cuando esa exigencia esta mucho tiempo y no desparece. Es ahí cuando comienza el agotamiento.

Por ejemplo, si una semana tienes mucha carga de trabajo, tu estrés se activaría y rendirías de la mejor manera posible. ¿Pero qué pasa cuando esa carga alta de trabajo se alarga en el tiempo semanas y semanas? Pues muy fácil: dejas de rendir igual, te agotas, te quemas, empiezas a estar irritado y de mal humor, te cuesta concéntrate, empiezan las tensiones musculares… tu cuerpo dice basta. El estrés ya no juega a tu favor, más bien al contrario.

En cuando a la ansiedad, es positiva porque te ayuda a anticipar posibles resultados negativos para tus intereses, como podría ser llegar tarde a una reunión importante.

  • Que te preocupes por no llegar tarde es bueno, porque harás lo necesario para que llegar a tiempo (levantarte antes, tener preparada la ropa que te pondrás, pensar el metro o el bus que cojeras…).
  • Que te preocupes por no tener un accidente de coche es positivo, ya que tomaras medidas como ponerte el cinturón, estar atento a la carretera, no tener distracciones, prepararte bien la ruta etc .
  • Que te preocupes por tu salud es bueno porque eso hará que tengas unos buenos hábitos de vida y te preocupes por pasar revisiones rutinarias.

Entonces, ¿Cuándo la ansiedad pasa a ser negativa?

La ansiedad pasa a ser negativa cuando aparece sin un motivo aparente, cuando se prolonga mucho en el tiempo o cuando es excesiva en situaciones en las que no debería serlo.

Es normal, por ejemplo, que te preocupes porque a tu hijo no le pase nada malo cuando salga de fiesta o este volviendo del instituto. No sería tan normal ni positivo que estés todo el día preocupado, pensando las cosas malas que le pueden pasar, y encima lo llames cada media hora para tranquilizarte (cosa que alimentaria esa preocupación).

Es normal que a la hora de hacer un viaje, estés preocupado por los pasaportes, billetes, las maletas, los hoteles, por no dejarte nada, por preparar bien las visitas que harás. Eso hará que te prepares bien el viaje! Pero no sería positivo que días antes estés en un estado de alerta y un nerviosismo rozando la angustia pensando en cosas que pueden salir mal, asegurándote todo el tiempo de que todo está correcto.

Si tienes una reunión importante lo normal que estés nervioso y un poco ansioso ( lo raro seria que no lo estuvieras!), pero cuando pasas los días antes de la reunión dándole vueltas a la cabeza y preocupándote por si sale mal, por si haces el ridículo, sin poder casi dormir porque le das muchas vueltas etc. comenzará a afectarte de forma negativa.

Por tanto, el estrés y la ansiedad son grandes aliados y son positivos, siempre y cuando sean en su dosis necesaria, y pueden llegar a ser negativos y a afectarte a tu salud física y mental si sobrepasan ciertos límites

4 | Su Desaparición

El estrés finalizará cuando desaparezca esa exigencia que lo provoca (carga de trabajo, época de exámenes, días de muchos compromisos y obligaciones) mientras que la ansiedad debería desaparecer cuando desparece lo que la produce.

Imagina que estas muy preocupadx por la nota de un examen muy importante para ti o por los resultados de una analítica. En teoría, cuando te dieran el aprobado o los resultados positivos de la analítica, la ansiedad debería desaparecer. Digo debería, porque muchas veces, ese estado de nerviosismo, aunque haya desaparecido el peligro (suspender o tener una enfermedad), sigue ahí.

Ejemplos prácticos para diferenciarlos

Ejemplo 1

Imagina que estas en una oposición ( de bombero, de médico, de policía…). El hecho de tener que responder a todas las exigencias, preparar pruebas teóricas, pruebas físicas, examen psicotécnico etc, te generara estrés, ya que has de hacer muchas cosas (estudiar mucho, hacer deporte…).

Si en cambio estas muy preocupado pensando “voy a suspender”, “¿y si suspendo que pasara, que hare con mi vida?”, “¿y si me lesiono la semana de antes y no puedo hacer las pruebas físicas?”. Todas estas preocupaciones negativas y repetitivas te producirían ansiedad.

Ejemplo 2

Supón que es el cumpleaños de tu hija, y has preparado una fiesta con todos sus compañeros de clase y sus padres. Buscar un sitio adecuado para el cumpleaños, llamar a todos los padres, comprar el regalo, organizar la merienda… todo ello te produciría estrés.

El hecho de preocuparse por si algo sale mal, por si algún niño o padres quedan por avisar, por si no viene casi nadie etc, te produciría ansiedad.

Ejemplo 3

Piensa por un momento que eres profesor en un instituto y llega junio. Has de corregir mil libretas, exámenes, trabajos etc. Todo ello te producirá estrés.

El pensar que quizás no estés preparado para hacer todo eso, preocuparte por si quedas mal con el centro y los demás profesores por no ser competente, preocuparte por que pensara el director o por la “bronca” que te caería si no haces todo eso, te generaría ansiedad.

Ejemplo 4

Imagina ahora que has de hacer un viaje. El prepararlo todo (maleta, ruta, no dejarte nada) te produciría estrés que te ayudaría a hacer todas las actividades.

Que estes preocupado por todo lo que pueda ocurrir (llegar tarde, dejarte algo, perder el avión, sufrir un accidente) es lo que te produciría la ansiedad.