4 Claves para diferenciar la Ansiedad y el Estrés [con ejemplos]

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Seguro que has oído muchas veces que alguien diga “estoy muy ansioso” o “últimamente estoy muy estresada”, y es probable que te hayas preguntado que son exactamente la ansiedad y el estrés. Hoy en día son dos conceptos que se suelen confundir, ya que guardan muchas similitudes. Mi objetivo con este artículo es que te hagas una idea general de qué es la ansiedad y qué es el estrés, que sepas distinguirlos y el por qué se parecen.

Empezaremos por definir cada proceso de forma breve para después descubrir las diferencias y parecidos.

La ansiedad es un estado de nerviosismo ante una amenaza o peligro que percibes y que manifiestas en forma de preocupaciones y síntomas corporales.

Por ejemplo, esa amenaza puede ser llegar tarde a algún lado, hablar en público y quedar mal o suspender un examen.

El estrés, en cambio, surge cuando debes responder a unas demandas o exigencias de tu entorno a las que has de dar respuesta y que pueden agotar tus recursos.

Por ejemplo, si en un día debes cumplir con muchas obligaciones (trabajo, compromisos familiares, estudio…) te sentirás estresado ya que tienes pocos recursos (poco tiempo) para hacer muchas cosas.

4 Claves para entender los parecidos y diferencias entre la Ansiedad y el Estrés

1| El origen o las causas

Una de las cosas por las que más fácil te será diferenciar el estrés de la ansiedad, es saber su origen, es decir, su causa. El origen del estrés es más fácil de identificar que el de la ansiedad.

El origen del estrés se encuentra en la situación que lo genera, como la sobrecarga de trabajo, de obligaciones o de compromisos. En cuanto a la ansiedad, es más difícil dar con su causa aunque también es posible. Puede que sientas un estado de nerviosismo, de intranquilidad, que continua en el tiempo y no logres dar con el porque. Normalmente, detrás de la ansiedad se esconde algún tipo de miedo: a que algo vaya mal, a las sensaciones corporales desagradables, a la opinión de los demás, a enfermar… Por tanto, es relativamente fácil dar con la causa del estrés, pero no tanto con la de la ansiedad.

2| Los Síntomas

Imagina que alguien te dice: “¡estoy muy estresado!”. Apuesto a que esa persona parecerá cansada y agotada.

Ahora piensa que alguien te dice “¡que ansiedad!”. Seguramente veas en esa persona intranquilidad, nerviosismo, angustia.

Eso te puede dar una pista de las diferencias de la ansiedad y el estrés en cuanto a síntomas. En ambos hay síntomas corporales (cansancio, tensión muscular, dolores de cabeza, sudoración…) y mentales (pensamientos y preocupaciones), pero en cada proceso predominan unos más que otros.

El estrés se manifiesta más con síntomas fisiológicos y la ansiedad es más mental, apareciendo en forma de preocupaciones constantes y pesadas, anticipando que puedan pasar cosas malas o negativas.

Es importante apuntar aquí que cada persona es única y diferente al resto, por eso mismo, no siempre se tiene porque cumplir así. Hay personas que experimentan la ansiedad con más síntomas fisiológicos que mentales.

3| Sus Consecuencias

Aunque quizás te cueste creerlo, el estrés y la ansiedad son positivos y cumplen un propósito. Estoy seguro que alguna vez has oído que alguien diga “es que sin presión o sin estrés no me activo, no rindo”.

El estrés, hace que reúnas todos tus recursos para responder ante alguna exigencia que se te presenta. Cuantos menos recursos tengas para afrontar esa exigencia, más te activaras.

Por ejemplo, imagina que has de preparar para la semana que viene una charla en público. Seguramente, como aun te queda una semana, no estés activado del todo, pero tal como se va acercando el día, percibes que tienes menos recursos (tiempo) y que has de ponerte “ya de ya” para prepararla bien. Es entonces, cuando el estrés actúa haciendo que des lo mejor de ti, en este caso, concentrándote más y mejor para preparar la charla.

Si has sido o eres estudiante, seguro que te viene a la mente que los 2/3 días antes del examen eran los que más y mejor estudiabas y quizás dos semanas antes no dabas ni un 20%. Tu mente te dice que hay poco tiempo y que hay que activarse!

Entonces, ¿Cuándo el estrés comienza a ser negativo?

El estrés empieza a perjudicarte cuando la situación estresante se alarga en el tiempo y no cesa, es decir, cuando esa exigencia esta mucho tiempo y no desparece. Es ahí cuando comienza el agotamiento.

Por ejemplo, si una semana tienes mucha carga de trabajo, tu estrés se activaría y rendirías de la mejor manera posible. ¿Pero qué pasa cuando esa carga alta de trabajo se alarga en el tiempo semanas y semanas? Pues muy fácil: dejas de rendir igual, te agotas, te quemas, empiezas a estar irritado y de mal humor, te cuesta concéntrate, empiezan las tensiones musculares… tu cuerpo dice basta. El estrés ya no juega a tu favor, más bien al contrario.

En cuando a la ansiedad, es positiva porque te ayuda a anticipar posibles resultados negativos para tus intereses, como podría ser llegar tarde a una reunión importante.

  • Que te preocupes por no llegar tarde es bueno, porque harás lo necesario para que llegar a tiempo (levantarte antes, tener preparada la ropa que te pondrás, pensar el metro o el bus que cojeras…).
  • Que te preocupes por no tener un accidente de coche es positivo, ya que tomaras medidas como ponerte el cinturón, estar atento a la carretera, no tener distracciones, prepararte bien la ruta etc .
  • Que te preocupes por tu salud es bueno porque eso hará que tengas unos buenos hábitos de vida y te preocupes por pasar revisiones rutinarias.

Entonces, ¿Cuándo la ansiedad pasa a ser negativa?

La ansiedad pasa a ser negativa cuando aparece sin un motivo aparente, cuando se prolonga mucho en el tiempo o cuando es excesiva en situaciones en las que no debería serlo.

Es normal, por ejemplo, que te preocupes porque a tu hijo no le pase nada malo cuando salga de fiesta o este volviendo del instituto. No sería tan normal ni positivo que estés todo el día preocupado, pensando las cosas malas que le pueden pasar, y encima lo llames cada media hora para tranquilizarte (cosa que alimentaria esa preocupación).

Es normal que a la hora de hacer un viaje, estés preocupado por los pasaportes, billetes, las maletas, los hoteles, por no dejarte nada, por preparar bien las visitas que harás. Eso hará que te prepares bien el viaje! Pero no sería positivo que días antes estés en un estado de alerta y un nerviosismo rozando la angustia pensando en cosas que pueden salir mal, asegurándote todo el tiempo de que todo está correcto.

Si tienes una reunión importante lo normal que estés nervioso y un poco ansioso ( lo raro seria que no lo estuvieras!), pero cuando pasas los días antes de la reunión dándole vueltas a la cabeza y preocupándote por si sale mal, por si haces el ridículo, sin poder casi dormir porque le das muchas vueltas etc. comenzará a afectarte de forma negativa.

Por tanto, el estrés y la ansiedad son grandes aliados y son positivos, siempre y cuando sean en su dosis necesaria, y pueden llegar a ser negativos y a afectarte a tu salud física y mental si sobrepasan ciertos límites

4 | Su Desaparición

El estrés finalizará cuando desaparezca esa exigencia que lo provoca (carga de trabajo, época de exámenes, días de muchos compromisos y obligaciones) mientras que la ansiedad debería desaparecer cuando desparece lo que la produce.

Imagina que estas muy preocupadx por la nota de un examen muy importante para ti o por los resultados de una analítica. En teoría, cuando te dieran el aprobado o los resultados positivos de la analítica, la ansiedad debería desaparecer. Digo debería, porque muchas veces, ese estado de nerviosismo, aunque haya desaparecido el peligro (suspender o tener una enfermedad), sigue ahí.

Ejemplos prácticos para diferenciarlos

Ejemplo 1

Imagina que estas en una oposición ( de bombero, de médico, de policía…). El hecho de tener que responder a todas las exigencias, preparar pruebas teóricas, pruebas físicas, examen psicotécnico etc, te generara estrés, ya que has de hacer muchas cosas (estudiar mucho, hacer deporte…).

Si en cambio estas muy preocupado pensando “voy a suspender”, “¿y si suspendo que pasara, que hare con mi vida?”, “¿y si me lesiono la semana de antes y no puedo hacer las pruebas físicas?”. Todas estas preocupaciones negativas y repetitivas te producirían ansiedad.

Ejemplo 2

Supón que es el cumpleaños de tu hija, y has preparado una fiesta con todos sus compañeros de clase y sus padres. Buscar un sitio adecuado para el cumpleaños, llamar a todos los padres, comprar el regalo, organizar la merienda… todo ello te produciría estrés.

El hecho de preocuparse por si algo sale mal, por si algún niño o padres quedan por avisar, por si no viene casi nadie etc, te produciría ansiedad.

Ejemplo 3

Piensa por un momento que eres profesor en un instituto y llega junio. Has de corregir mil libretas, exámenes, trabajos etc. Todo ello te producirá estrés.

El pensar que quizás no estés preparado para hacer todo eso, preocuparte por si quedas mal con el centro y los demás profesores por no ser competente, preocuparte por que pensara el director o por la “bronca” que te caería si no haces todo eso, te generaría ansiedad.

Ejemplo 4

Imagina ahora que has de hacer un viaje. El prepararlo todo (maleta, ruta, no dejarte nada) te produciría estrés que te ayudaría a hacer todas las actividades.

Que estes preocupado por todo lo que pueda ocurrir (llegar tarde, dejarte algo, perder el avión, sufrir un accidente) es lo que te produciría la ansiedad.

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